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Martes, 10 Octubre 2017 16:13

OBRA GRÁFICA DE LOOCHKARTT EN EL MUSEO DEL ATLÁNTICO

 

SÁBADO 14 DE OCTUBRE, 10:00 A.M.

MUSEO DEL ATLÁNTICO

(Calle 35 Cra. 39 Esq.)

ÁNGEL LOOCHKARTT

(obra gráfica)

UNA EXPOSICIÓN EN EL MARCO DEL PROYECTO DÍPTICO CULTURAL DE LA SECRETARÍA DEPARTAMENTAL DE CULTURA Y PATRIMONIO Y LA CORPORACIÓN LUIS EDUARDO NIETO ARTETA.

 

En el marco de la serie de eventos culturales que se preparan en la ciudad en la presente semana, para homenajear y celebrar la vida y la obra del gran artista barranquillero, maestro Ángel Loochkartt, entre los que se cuentan la develación de su mural Pájaro Madrugador en la Universidad del Atlántico; su exposición antológica en la Galería La Escuela de Bellas Artes; el lanzamiento de un libro sobre toda su obra bajo la dirección editorial de Álvaro Suescún, que compendia diversas aproximaciones a su trabajo; y el coloquio Loochkartt: retratos de Ángel en la Biblioteca Departamental Meira Delmar, todo ello con el respaldo de la Gobernación del Atlántico y la Universidad del Atlántico; también está programada esta muestra especial de su Obra Gráfica, que recoge más de 60 trabajos expresados en las técnicas del grabado y el dibujo, así como también parte de una muestra de sus pinturas, que estará expuesta a partir de este sábado 14 de octubre, como parte del proyecto Díptico Cultural de la Secretaría Departamental de Cultura y Patrimonio y la Corporación Luis Eduardo Nieto Arteta, y en el contexto de todos estos actos culturales que quieren corroborar la importancia indiscutible de una de las trayectorias artísticas más sobresalientes del arte moderno en Colombia.

 

Cuando tenemos la oportunidad de ver en extenso, como si fuera de la A a la Z, la obra de este maestro barranquillero, testigo de excepción, y también protagonista, del proceso de modernización de la pintura colombiana que tuvo lugar con nombres como Obregón, Grau, Porras, y el mismo Loockartt, en la Barranquilla de la segunda mitad de la década del 40, podemos entrar a deletrear el genio de un creador, como quien se acerca a un abecedario a conocer cifra a cifra, paso a paso, la historia extensa de un artista, apretada y contenida en el secreto que representa cada letra en el marco de un relato más amplio, más complejo, más profundo y misterioso; como se nos ocurre que sucede con la extensa carrera de un pintor de inspiración y aliento indeclinables, unido entrañablemente a esa legendaria generación que abrió el país a las claves de la modernidad pictórica. Poseedor de una técnica en la que se juegan al tiempo el más absoluto rigor y la más abierta desenvoltura; y ante todo, de una obra rica en procesos, temáticas, matices con los que ha hecho aportes definitivos a la pintura colombiana, desde esa condición creativa diferente que le permite vivir y pintar desde una identidad Caribe a toda prueba, pero con amplitud de horizontes y ambición universalista en sus alcances.

 

Porque a estas alturas, cuando han partido ya hacia otros lienzos altos referentes de nuestras artes plásticas, adquiere cada vez mayor importancia y vigencia la fascinante propuesta poética de un maestro verdadero como Loochkartt que sigue empujando la vida y la imaginación con todo el vitalismo creativo de que es capaz, con una gran fuerza inspiradora y una enorme juventud que cada día se hace más viva y permanente en cada uno de los cuadros de este abecedario en el que todas las letras tienen la misma edad y la misma importancia semántica

 

Se rescatan de su trabajo series inolvidables de mujeres desnudas, vestidas, solas, acompañadas, en orgías; sus congos frenéticos, alcohólicos y malandros, danzando o en reposo; sus ángeles de las más variadas filiaciones;  sus famosos ángeles de Sopó; sus inolvidables Pepitas de los 60; sus diversas series eróticas; sus bailarines de tango; todo eso en las más diversas técnicas: pinturas, dibujos, grabados… arte que brota de una inagotable imaginación erótica que en sus más de 80 años no ha dejado de plasmar con libertad y poesía más allá de todo prejuicio hipócrita.

 

Si algo ha sabido hacer Loockartt en todas sus asunciones eróticas del Carnaval de Barranquilla es el de haber liberado una mirada licenciosa y pícara que no es otra cosa que la metáfora de lo que el carnaval mismo hace en el alma de quien lo vive y lo goza. Esos efectos los logra Loochkartt pintando con un único gesto del pincel, sin demasiados adornamientos ni retoques ni afectaciones del estilo, dejando a la expresión un amplio espacio en donde el cuadro logra decirse con toda libertad.