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El barco alemán que se hundió en Puerto Colombia

 

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Debo confesar que fue una verdadera sorpresa la experimentada cuando me llegaron los materiales de este libro un poco antes de ser publicado. Y son diversos y muy distintos los aspectos de interés que se registran en esta investigación en la que convergen los intereses, casi obsesivos, que tienen los coautores por los asuntos de la historia.

Por una parte, está el interés por el mundo submarino, por los caracoles, por el rescate de objetos sumergidos, por el buceo, y muy especialmente por la historia expresada en la iconografía, como quiera que es un gran coleccionista de postales y viejas fotografías de Barranquilla. Es el caso de Enrique Yidi.

Y por otra parte, el gran interés por la historia del transporte y el desarrollo tecnológico y científico de la navegación, las rutas, el comercio, los astilleros, y el papel que desempeña todo ello en el devenir político y social del mundo contemporáneo. Y pienso que es el caso de Álvaro Mendoza.

Estos dos intereses se juntaron para rescatar del olvido un episodio y una memoria que, la verdad sea dicha, muy poca gente en nuestra región y en el país tiene en conocimiento o recuerda. Lo que es ciertamente lamentable.

Y para eso está este libro que habla de la historia de un vapor alemán que queda atrapado en este lado del mundo cuando se declara la Primera Guerra Mundial y Alemania se convierte en una potencia enemiga de todos. Y quedar atrapado en este lado del mundo significaba que tuvo que quedar fondeado en la bahía de Santa Marta, mientras que los demás barcos hermanos de la Hamburg American Line habían podido refugiarse a tiempo en el puerto de Nueva York, por la neutralidad que hasta ese momento mantenía Estados Unidos. Y Colombia.

El Prinz August Wilhem, que así se llamaba el barco, empezó de inmediato a ser custodiado en la bahía de Santa Marta por naves militares de la flota inglesa, francesa y, más tarde la norteamericana, con la orden expresa de apresarlo o destruirlo si zarpaba de este puerto colombiano. Sabiéndose en peligro el barco alemán huye y se fondea frente al muelle de Puerto Colombia porque aquí se sentía más seguro y podía contar con el “apoyo moral” de la importante colonia alemana asentada en Barranquilla.

Al romper Estados Unidos su neutralidad y entrar al conflicto por los 123 norteamericanos entre las víctimas del hundimiento del vapor Lusitania por parte de los alemanes, se creó una agencia naviera denominada la USS Shipping Board que tenía la misión de adquirir, de cualquier forma, todos los barcos alemanes y austriacos que estuvieran refugiados en los puertos neutrales. Y cuando el capitán August De Wall y su tripulación se enteraron que habían llegado a Barranquilla dos miembros de esta agencia el día domingo 21 de abril de 1918, para tomar posesión de su barco que ya había sido negociado, decidieron prenderle fuego allí frente a Puerto Colombia, la noche del lunes 22 entre las 10:00 y las 11:00 p. m., para cumplir órdenes directas del Kaiser, a través del cónsul alemán en Barranquilla Paul Grosser, de destruir cualquier barco alemán que estuviera en peligro de caer en manos del enemigo. El barco ardió toda la noche y se hunde a quinientos metros de la punta del muelle, en donde aún reposan los restos de ese naufragio que ha generado un curioso imaginario en la gente de Puerto Colombia donde algunos lo recuerdan simplemente como “El Alemán”.

Pues bien. Ese es, en resumen, la anécdota central de esta historia, pero los autores empezaron a rastrear otras historias dentro de la historia, a seguir otras líneas argumentales, y es así como el libro va ampliando sus horizontes temáticos para hallar revelaciones interesantes en la vida de un pueblo como Puerto Colombia; la poderosa colonia alemana en Barranquilla y su contribución al desarrollo del Atlántico; la historia del personaje Príncipe Augusto Guillermo y de su padre el emperador Wilhelm; los pormenores de una empresa como la Hamburg American Line; la vida del vapor alemán hundido: sus destinos, sus características, sus peripecias, la vida a bordo, su capitán y su tripulación, su trágico desenlace; la Primera Guerra Mundial y sus consecuencias para Colombia; la estrategia naval alemana; el impacto de su hundimiento en la vida social de Barranquilla; el completo registro periodístico de los medios locales de su época; su actual ubicación y circunstancias; la fauna malacológica y el ecosistema a que dio origen su hundimiento; los objetos rescatados y restaurados por Enrique Yidi; y finalmente la historia de los tripulantes alemanes que decidieron quedarse en Puerto Colombia.

El libro está además profusamente ilustrado con fotografías valiosísimas de época, mapas, esquemas de rutas, dibujos, planos, objetos que redondean una publicación ciertamente inquietante.